LA GRANJA DE VIOLETA


CAPÍTULO 3

A pesar de todo, lo que más dolía era el rostro triste de Yuliana, que entre lágrimas preguntaba cuándo irían al tan ansiado viaje que con tanta ilusión había esperado. Igualmente, aplastante era la verdad oculta de la economía familiar. Había descubierto que sus padres estaban al borde de perder la casa y el terreno debido a que Julián había estado gastando sus ingresos en juegos ilegales, un vicio que debilitaba aún más la ya frágil estabilidad económica de la familia. Violeta sintió que se hundía, atrapada entre responsabilidades y vínculos familiares que requerían su fortaleza.

Pasaron los días, y después de conversar con Carmen sobre los secretos bien guardados por Julián, Violeta se encontró en una encrucijada y decidió tomar las riendas de la situación. Comprendió que el bienestar de su familia debía ser su prioridad, y eso significaba hacer sacrificios.

Renunció a su trabajo en Nueva York, un empleo que le había proporcionado independencia y lujos que compensaban en parte los abusos de su marido. Optó por afrontar la dura realidad de mudarse de regreso a la casa familiar para cuidar de sus padres. También había pensado en que el cambio podría venirle bien a Jeremy; el comportamiento que tenía en la escuela podría mejorar. Idaho era una ciudad mucho más tranquila que Nueva York, y ese punto de vista la motivó; sabía que esa carta estaba a su favor. Era un paso drástico, pero lo veía como el único camino para garantizar un futuro más estable y seguro para todos ellos.

Violeta acarició la mejilla de su hija, prometiéndole que quizá el viaje a Disney World tendría que esperar un poco, pero que pronto encontrarían nuevos momentos de felicidad juntos. Sabía que no sería fácil, que habría días de duda y lucha. Violeta se despertó una mañana; había pasado muchas noches en vela pensando en el futuro de su familia, en cómo retomar las riendas de su vida y contribuir a su hogar después de los recientes contratiempos.

Decidió que lo primero que debía hacer era organizar sus pensamientos y crear un plan claro para el negocio que siempre había querido desarrollar: una explotación ovina. Sin embargo, por no faltarle el respeto a su padre, nunca se atrevió a hacerle competencia y optó por mudarse a Nueva York para construir su futuro junto al villano que era su marido.

Lo primero que hizo fue crear una hoja de portada. Usó su computadora portátil. En la portada, escribió el nombre de su nueva empresa: “Ovejas de Violeta”, junto con la dirección de la granja familiar y sus datos de contacto. También incluyó la fecha en que había comenzado a preparar su plan. Aunque no pensaba solicitar un préstamo comercial en ese momento, sabía que organizar su proyecto de esta manera le daría un sentido de seriedad y compromiso. Había aprendido en Nueva York que en el mundo empresarial la presentación es clave, y quería que su nueva aventura reflejara eso desde el principio.