LA GRANJA DE VIOLETA


CAPÍTULO 4

El segundo paso fue escribir la descripción del negocio. Violeta se sentó a reflexionar sobre su historia y los componentes principales de su granja. Con su portátil, trazó un detallado resumen: “Ovejas de Violeta es una explotación ovina dedicada a la cría de ovejas de razas selectas para la producción de carne y lana.” La idea de manejar un negocio que no solo proporcionaría sustento a su familia, sino que también fortalecería los lazos familiares, le llenaba el corazón de esperanza. Describió la antigua granja que había pertenecido a sus abuelos, situada en un hermoso valle, donde los pastos verdes eran ideales para la cría de ovejas. Pensó en sus padres, que habían trabajado incansablemente para mantener esa herencia, y en cómo sus sacrificios merecían ser honrados. A medida que sus pensamientos fluyeron a la página, se dio cuenta de que cada palabra la acercaba más a un futuro prometedor.

El tercer paso fue desarrollar un plan de producción. Violeta sabía que era esencial detallar qué productos iba a ofrecer y cómo lo haría. Después de investigar, decidió que se centraría en la producción de carne de cordero y lana de alta calidad. “Produciré un mínimo de cincuenta corderos al año, los cuales serán alimentados de manera natural y criados en condiciones óptimas para garantizar su salud y calidad.” Asimismo, recabó información sobre los permisos y las reglamentaciones necesarias para operar su granja de manera legal, un conocimiento que había adquirido en sus días de gestión en Nueva York, donde la burocracia a menudo era un laberinto. Aunque al principio todo parecía abrumador, la práctica de organizar sus ideas le ayudaba a sentir que estaba tomando medidas concretas hacia su negocio.

El cuarto paso fue crear un plan de marketing. Temprano en la mañana, mientras su hija Juliana jugaba con Max y un par de ovejas curiosas en el campo, Violeta pensó en cómo podría diferenciar su granja en el mercado. Decidió investigar las tendencias recientes, como el aumento en la demanda de productos orgánicos y sostenibles.

—Necesito estar preparada para utilizar las redes sociales y crear alianzas con mercados locales —se dijo a sí misma—, esos que mi padre ha perdido por su irresponsabilidad; ahora tendré que ganarme su confianza.

Muy segura de sí misma, comenzó a escribir sobre sus estrategias primarias y secundarias, imaginando cómo podría presentar sus productos en ferias agrícolas y cooperativas. La idea de conectar con la comunidad y ofrecerles un producto de calidad la llenaba de energía. Al mismo tiempo, sabía que contaba con una ventaja competitiva al ofrecer un enfoque familiar en su explotación, algo que muchas empresas más grandes carecían.

El quinto paso fue formular un plan financiero. Violeta comprendió que este sería el núcleo de su negocio. A medida que revisaba sus ahorros, diseñó un balance general y un estado de resultados proyectado. Tenía una amplia experiencia manejando finanzas en su trabajo en Nueva York, donde a menudo se beneficiaba de un curso intensivo en planificación presupuestaria. Los días en la gran ciudad la habían enseñado a ser meticulosa y proactiva. Se sentó en la mesa de la cocina, rodeada de documentos y hojas de cálculo, y comenzó a desglosar sus costos iniciales y las proyecciones de ingresos.